Super Mercauschwitz. Cuando la comida puede exterminar


Informaciones para ser grano entre la paja

Enric Trenchs Matas
(versión extendida)

¿Es posible que lo que compramos en los grandes supermercados nos esté deteriorando la salud, enfermando lentamente, esterilizando y hasta llevándonos a una situación de absoluta dependencia y gran sumisión alimentaria a todos?

Introducción a la tesis de que las grandes superficies puedan ejercer como nuevos sistemas de autoregulación demogràfica y cribado poblacional
Actualmente y aunque oficialmente no se hable muy claro, uno de los problemas que más preocupan a las autoridades mundiales es la superpoblación. Se acostumbra a disimular hablando de falta de recursos y de cambio climático. Como dice John Feeney(1) de la BBC se trata del gran tabú que esconde el ambientalismo ¿Alguno de nosotros ha sido notificado de esta preocupación con claridad? Naturalmente que no directamente, a parte de campañas medioambientalistas como las del calentamiento global que denuncian los efectos concretos y ciertos documentos o estudios, no está habiendo una consideración de modo oficial hacía el supuesto creciente problema de la superpoblación.
Algunos como yo mismo veréis esta tesis como muy alarmista o exagerada y en cierta forma tenéis razón. Pensaréis: ¿cómo lo que se vende en una gran superficie podría convertirse en una herramienta de control demográfico hasta el punto de reducir población? Y la verdad es que no lo hace consciente y directamente. Tampoco fumar. Pero hoy se sabe que por ejemplo enfermedades como la obesidad, la diabetes, problemas cardíacos, cáncer o hasta graves desarreglos hormonales y por tanto psíquicos conllevan un alto riesgo para la salud, para el estado de animo y por tanto para la vida. Estas enfermedades casi pandémicas son un claro síntoma de que a los productos que consumimos les hemos añadido elementos o los hemos procesado de un modo tan artificial, que por contra han perdido la mayor parte de lo esencial de su alma-espíritu. Esto ha afectado nuestra alimentación a niveles profundamente sutiles de nuestra intrincada biología, que ha afectado visiblemente a la calidad de nuestra salud y nuestros procesos internos. En cuanto a la afirmación de que este tipo de elecciones al llenar la cesta pueden alterar nuestra fertilidad(2), decir que la relación entre la ingesta de productos frescos y la proporción de espermatozoides en el semen de un hombre está más que constatada, y que por tanto los alimentos conseguidos en una gran cadena no ayudan mucho en este sentido, ya que normalmente y por razones obvias como los procesos de conserva o de cocción, han hecho que perdieran buena parte de su “frescura” y vitalidad.¿Cual es el problema por lo tanto?¿Los recursos o la distribución de estos? Está claro que esta sociedad padece un egoísmo irremediable, tanto en el compartir recursos como en el esforzarse en nutrirse bien. Precisamente es de lo que se aprovecha el negocio al que estamos dedicando estas lineas.

El eurolobbysmo, la especulación financiera, y cómo mientras en el plato cada vez hay más cosas y menos alimento real. No hay más ciego que el que no quiere ver. El caso concreto de los lobbies de empresas contaminantes contra la directiva europea del reglamento REACH
La principal conspiración quizás sería básicamente la de los lobbys (grupos de presión) empresariales, como indicaría el apabullante libro Conspiraciones Tóxicas de Miguel Jara, Rafael Carrasco y Joaquín Vidal. Como datos curiosos explican que para cada 1 de los 732 parlamentarios europeos hay proporcionalmente 6 lobbystas o eufemísticamente “profesionales de los asuntos públicos” que juegan a ser asesores desinteresados “quita trabajo” a nuestros ajetreados euroburócratas. Se ve que en Washington estas cifras aún son más alarmantes. Estos políglotas hijos de su madre han vendido su propia alma al diablo corporativo por un plato de lentejas transgénicas y enmiendan, es decir amañan, retrasan, obstruyen, cambian de tema, desvían la atención, recurren a causas intocables, oponen o distraen a Dios mismo mediante sus grupos de pensamiento (bufetes, consultoras o institutos de ideación), en sus edificios repletos de oficinas a lo campamento militar, sus controladísimos medios de comunicación y, cómo no, sus relaciones privilegiadas con los políticos de turno. Este colectivo llega a conformar un subfuncionariado europeo en Bruselas de más de 15.000 personas. ¿Se entiende el interés que muestran los grandes grupos empresariales, y por tanto directamente “el pasivo” de inocentes accionistas, en estar al tanto de lo que se cuece en el parlamento europeo?
El más colosal de los casos de lobbysmo de la historia fue y sigue siendo el que se movilizó para el proyecto de ley para la unión europea llamado REACH. Este reglamento directiva tendría que regular el registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y los preparados químicos, con el objetivo de garantizar un elevado nivel de protección de la salud humana y del medio ambiente. La realidad es bien conocida, pues nunca jamas en la historia del ingente colectivo de la nómina de lobbystas se había hecho un esfuerzo tan grande para contrarestar una ley. De esta bendita ley se la llegó a tratar como la “mata empleos” en algunos sectores, cuando sin saber mucho de cálculos, se deduce que el coste de la seguridad social por las enfermedades que producen estas sustancias contaminantes, podría duplicar, triplicar o cuadriplicar el que podrían dejar de ingresar los sectores industriales afectados.
¿Y a que tipo de sustancias nos referimos? Hablamos de tóxicos como por ejemplo: endosulfán, bisfenol, PCB, ftalatos, metales pesados, grasas “trans”(margarinas por hidrogenación), glifosfato (Roundup), aspartame, hormona de crecimiento bovino, flúor, etc., etc., etc. Podemos encontrarlos en el plástico de los biberones, en los cultivos y la verdura, en los plásticos que recubren las latas por dentro, en los productos “diet” o “sugar free-sin azúcar”, en pastas de dientes, en galletas, en bebidas, etc.

¿Qué es exactamente esta “comisión comercial” llamada Codex Alimentarius?
La comisión del Codex Alimentarius fue establecida en 1963 y es un cuerpo intergubernamental con más de 170 países miembro. Esta enmarcada en la unión de la World Health Organitzation (WHO) junto con la Food Agriculture Organitzation (FAO) auspiciada por la United Nations (UN). En su primera fase proponía “proteger la salud de los consumidores y asegurar la buenas practicas en la comercialización de alimentos”. Esto resulta un poco contradictorio pues en realidad es una “Trade Commission” (una comisión comercial) y no ha ejercido nunca como “comisión de protección del consumidor”. Por tanto los planes en la práctica están siendo, como Alliance for Natural Health (ANH) están denunciando, favorecer las ganancias y el control de las grandes farmacéuticas o cadenas de alimentación. Mediante: reducir los parámetros de la ecología para facilitar los intereses de los grandes productores; aprobar el uso de ciertos aditivos químicos para los alimentos orgánicos; permitir significantes residuos de al menos 3.275 tipos de pesticidas, incluyendo incluso aquellos que son sospechosos de carcinogénicos o disruptores hormonales (2.4-D, atrazine, metil bromuro); proponer muy bajas dosis de suplementos nutritivos mediante ciertos engañosos estudios científicos; exponer valores de referencia nutritiva requeridos muy bajos para ciertos sectores de la población; facilitar la implementación de los intereses en los requerimientos alimenticios mundiales para la modificación genética; aprobar las “semillas terminator” para el comercio internacional; dar luz verde a las plantas modificadas genéticamente; desarrollar animales modificados geneticamente. Por cierto, y esta la añado yo, ¡los productos farmacéuticos curiosamente no pasan por ninguna de estas “regulaciones”!. Además la asociación Alliance for Natural Health denuncia que hay más de 20 comités intergubernamentales creando nuevas pautas y niveles que afectan a la producción y la seguridad de los alimentos. También es indignante conocer las descaradas conexiones que hay entre los intereses del Codex y la World Trade Organitzation (WTO), la cual puede imponer pesadas multas o sanciones en contra de los países que no cumplan estos modelos. Hablamos ya pues de un Mandamiento Global de Estandarización que favorece inmoralmente las leyes internacionales de comercio a favor de las Big Pharma y las Big Food.
El Codex afecta directamente a nuestra libertad para acceder a alimentos naturales, hierbas de toda la vida y suplementos dietéticos. Por esta razón este tipo de asociaciones hacen mucho hincapié en que esta monstruosa burocracia para la “comisión comercial” llamada Codex Alimentarius, a parte de entorpecer la libertad personal para que podamos decidir en estos asuntos, en realidad lo que demuestra es cuán despreocupadamente vivimos de estos temas y cómo nos fiamos de las “autoridades”. Por tanto, exigen más atención y responsabilidad para mantener y proteger nuestros derechos e intereses personales para nuestra nutrición, salud y bienestar libremente. Sin duda el público es el más grande de los lobbys cuando es consciente, no se deja engañar y actúa.

¿A costa de quiénes, qué y cómo se consigue esta extrema rendibilidad y provechos?
Por un lado, las grandes cadenas explotan a los productores y revientan los precios para conseguir “productos reclamo” promocionados en la publicidad casa por casa, es decir productos que no cuestan su precio real, para ser de esta manera un anzuelo para la clientela que acabará comprando productos que si valen lo que valen. Wal-Mart vende sus productos de promedio un 14% mas baratos. Esto hace que estos supermercados sean tan agresivos con su competencia como con sus propios proveedores. Estas prácticas conducen a la desaparición progresiva de pequeños proveedores, y por tanto a un creciente peligro para la seguridad de nuestra suministro alimenticio al depender tantísimas bocas de tan pocos productores.
Como ya hemos comentado, además incentivan leyes o políticas que les permiten hacer la vista gorda a la presencia de contaminantes en la comida o a su empobrecimiento. Se dice cuando se le quita algo a alguien que “se le está robando”, pero si encima esto afecta a la salud del que se le ha quitado eso se consideraría como un crimen por agresión. Si lo analizamos racionalmente lo que se nos vende en las grandes superficies obedece a este tipo de estafa perniciosa para nuestra salud, aunque hay que admitir que se produce por un sutil juego de hipnosis propagandística hacía nuestro consentimiento apelando a dudosas bondades y a una amañada y patética ciencia de plató de anuncio de televisión. Sin duda el poder tener “más por menos” tiene otros costes inimaginables para nuestra salud y para la economía de muchas de las familias que hasta ahora producían para mercados locales y a pequeña escala.

¿De qué hablamos entonces? ¿De grandes ganancias?¿De control demográfico?¿De las dos cosas?¿O de poder absoluto?
La cuestión que uno se plantea es si todo esto obedece a un simple motivo de lucro económico o esconde algunas políticas especiales para realizar un ajuste demográfico de población. Si fuera así ¿Quién lo ejerce o qué lo ejerce? No está muy claro, quién o qué exactamente, lo que si es visible es que absolutamente todos somos responsables en mayor o menor medida. Desde el dueño principal, el máximo accionista, hasta el simple comprador de cartones de leche, todos son responsables y víctimas directas de este gran tinglado comercial. El “inofensivo accionista”, como dice el nombre y aunque no lo parezca si hace con sus “acciones”, y se dice de “el que hace sin ver lo que hace” que es un peligro y un irresponsable para si y para el resto. Invertir los ahorros en lo que más da, eso sí es una Conspiración, y si alguien quiere conocer un tipo de banca diferente que vaya a ver cualquier conferencia de Joan Melé, director de Triodos Bank en Catalunya, y entenderá el gran desastre que se está provocando al confiar los ahorros “al mejor postor”.
Por si fuera poco, la crisis favorece el que las personas tengamos que comprar productos de menor precio y esto favorece el crecimiento de estas grandes superficies, que cada años amplían su facturación. Este inmenso poder monopoliza completamente la situación alimentaria por parte de estas grandes compañías que ya están a la cabeza mundial en facturación. La gran mayoría de alimento están controlados en “lo legal”, todo está regulado por ley, todo debe seguir complejas normativas, controles médicos o veterinarios y procesos de certificación para los permisos. Después, la mayoría de despropósitos de estos pésimos productos pasan trágicamente desapercibidos, pues en realidad tan solo se controla lo que interesa controlar.
Pero lo más grave de esto es que esta misma estrategia permite un control directo del abastecimiento de proteínas de la población, y por tanto de su crecimiento o indice de natalidad como algunos investigadores como la Dr. Rima E. Laibow(3) en su valiente conferencia llamada “Codex and Nutricide”(Codex y Nutricidio) y su web ya han denunciado desde hace tiempo.
Y a lo que vamos, tanto control supuestamente para nuestro bien, ¿no puede ser en realidad un sistema complejísimo para regular el crecimiento poblacional en este planeta? Sin duda en el tercer mundo ya se está ejerciendo “casualmente” entre otras cosas con la importación de productos occidentales de la peor calidad subvencionados y más económicos que los que ellos mismos podrían producir. ¿Y en el primer mundo? Aquí muchos datos lo indican, y estos apuntan a que estamos entrando en un nuevo régimen tecnocrático alimenticio impensable hasta el día de hoy. Hace ya unos años un autor japonés llamado Michio Kushi, creador de la Macrobiótica, describía un futuro donde se produciría una especie de eugenesia por estados de conciencia y por tipo de alimentación. Estas reflexiones tan extremas no gustaron mucho pero sinceramente no creo que fueran tan desencaminadas. La calidad de lo que comemos define nuestra constitución física e intelectual, desgraciadamente hoy, casi podría llegar a afirmarse que este fenómeno de empobrecimiento dietético se está produciendo sin muchas posibilidades de elección para la gran mayoría. Esperemos que todos despertemos pronto y utilicemos las alternativas naturales de consumo que aún hay, dándoles nuestro apoyo, antes de que no sea demasiado tarde y tengamos que acabar comiendo algún tipo de pienso Orweliano estándar para toda la humanidad.
La otra opción es finalizar con todo esta ansiedad existencial superpoblacional montando una Grande Bouffe a lo Marco Ferreri y caer redondos con una sonrisa de oreja a oreja mientras vamos engullendo “productos desvitalizados Mercauschwitz” hasta reventar.
¡Buen provecho!

Más información y fuentes:

1*Jhon Feeney para la BBC en “Hay que hablar de la superpoblación”

2*La fertilidad en peligro:

3*Dr Rima E. Laibow de la Fundación Soluciones Naturales. Video imprescindible!!
http://www.healthfreedomusa.org/

*Revista OPCIONS (Información para el consumo responsable)

*“Ethical Consumer” Revista referente mundial en consumo ecológico.

*Web del periodista comprometido Miguel Jara.

*Guía de consumo extraída de la revista OPCIONS.

*Global Population Speak Out.Breaking down the barrier to public discussion of population.

*Optimal Population Trust. Towards enviromentally sustanaible populations.

*Artículo Econsumer: “Más de 6830 millones de habitantes, ¿Son demasiados?

*Alianza para la Salud Natural. (Alliance for Natural Health, Good Sciencie and good Law)

*Mercados alimentarios: armas de destrucción masiva I, II, III (Proyecto Matriz)
Por aqui encontrareis mucha información sobre los planes para reducir o eliminar población, aunque son planes de los años 70, se concretaron en el informe GLOBAL 2000 del Sr Kissinger .
http://elproyectomatriz.wordpress.com/2007/11/20/informe-global-2000-para-el-presidente/

*Control absoluto del agua potable.
Banco mundial y privatización de este recurso ante la creciente demanda:

Documental FLOW: